Las risas y sonrisas del ayer se borraron en cinco segundos hoy. Estrellándose contra una realidad muy diferente, convirtiendo la cálida felicidad que inundaba mi pecho en un inmenso y frío vacío. Cada escena de hace tres días desaparece en un millón de plumas que juegan y se alejan en el viento. Intento cogerlas y volverlas a colocar en su lugar, pero todas se escapan y resbalan en mis dedos. No quiero mirar atrás y recordar que lo que un día me hizo sonreír, hoy me hace llorar. No quiero empañar dulces recuerdos con lágrimas de cristal.lunes, 30 de enero de 2012
Plumas del recuerdo
Las risas y sonrisas del ayer se borraron en cinco segundos hoy. Estrellándose contra una realidad muy diferente, convirtiendo la cálida felicidad que inundaba mi pecho en un inmenso y frío vacío. Cada escena de hace tres días desaparece en un millón de plumas que juegan y se alejan en el viento. Intento cogerlas y volverlas a colocar en su lugar, pero todas se escapan y resbalan en mis dedos. No quiero mirar atrás y recordar que lo que un día me hizo sonreír, hoy me hace llorar. No quiero empañar dulces recuerdos con lágrimas de cristal.lunes, 2 de enero de 2012
Ninfa de agua
Galatea había crecido en una burbuja de agua cristalina. La suavidad de su piel y la perfección de sus formas la convertían en el ser más bello que el hombre ha visto jamás. Vestía con un traje de algas y estrellas de mar que apenas podían tapar la exuberancia de su cuerpo. Desde aquella burbuja observaba el mar y a sus habitantes. Ninguno de ellos le causaba el más mínimo daño y la joven,con toda la inocencia de la niñez, era feliz. Pero un día, cuando la ninfa tenía diecisiete años recién cumplidos, un muchacho que nadaba a escasa profundidad pasó cerca de su perfecta burbuja y quedó maravillado de la belleza de Galatea. La muchacha se sorprendió de ver a un ser humano, se parecía mucho a ella y era mucho más hermoso que los animales y las plantas del océano. Se sumergió en sus grandes ojos y sintió un hormigueo en el pecho, justo donde latía su corazón. En aquel momento la burbuja de agua rebentó y la ninfa sintió que le faltaba el aire. Una sensación de angustia y ahogo la invadió, el agua que tanto tiempo la había protegido estaba matándola en ese momento.
El joven veía maravillado como el vestido de algas y estrellas de mar se desprendía de su cuerpo a causa de los bruscos movimientos de Galatea por salir a la superficie, dejando al descubiero toda la belleza de su desnudez. La ninfa pedía auxilio con los ojos, pero él no podía reaccionar porque estaba hechizado por su cuerpo. Estiró la mano y la deslizó con dulzura por su rostro, sus pechos y su abdomen; bajando hasta la parte más delicada y tierna de aquel ser marino. Fue en ese instante cuando él notó que el escaso oxígeno que todavía albergaba en sus pulmones se escapaba en pequeñas burbujas. Dejó de tocar a Galatea y se impulsó hacia el exterior en busca de aire, mientras tanto la ninfa cerraba los ojos y caía hacia las profundidades del mar rodeada por estrellas, algas y diminutas burbujas de agua cristalina.
El joven veía maravillado como el vestido de algas y estrellas de mar se desprendía de su cuerpo a causa de los bruscos movimientos de Galatea por salir a la superficie, dejando al descubiero toda la belleza de su desnudez. La ninfa pedía auxilio con los ojos, pero él no podía reaccionar porque estaba hechizado por su cuerpo. Estiró la mano y la deslizó con dulzura por su rostro, sus pechos y su abdomen; bajando hasta la parte más delicada y tierna de aquel ser marino. Fue en ese instante cuando él notó que el escaso oxígeno que todavía albergaba en sus pulmones se escapaba en pequeñas burbujas. Dejó de tocar a Galatea y se impulsó hacia el exterior en busca de aire, mientras tanto la ninfa cerraba los ojos y caía hacia las profundidades del mar rodeada por estrellas, algas y diminutas burbujas de agua cristalina.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
